La guerra en Oriente Medio ha devuelto al sistema marítimo internacional a una situación de riesgo. El Estrecho de Ormuz, por donde normalmente fluye una quinta parte del petróleo y gas mundiales y cerca de una cuarta parte del petróleo marítimo, ha dejado de ser solo un paso estratégico, para convertirse en el principal factor de disrupción de las cadenas de suministro energéticas y, por extensión, de buena parte del comercio global.
En los primeros días de la crisis, el cierre de facto del estrecho, llegó a retirar del mercado el 17%

