Barcelona-12/04/2026 14:36-Actualizado a12/04/2026 14
El Moll de la Fusta se ha despertado convertido en el kilómetro cero de un hito histórico: el nuevo lanzamiento de la Global Sumud Flotilla, que se ha tenido que aplazar unos días por cuestiones meteorológicas en cuanto la salida hacia mar abierto. No se trata sólo de una misión humanitaria; es, según sus organizadores, la mayor misión marítima civil de la historia en apoyo a Palestina, una operación que transforma meses de dolor en un levantamiento coordinado a escala mundial.
En esta ocasión la Flotilla sumará más de 70 embarcaciones en las que habrá un millar de participantes de todo el mundo. Aunque los barcos sí han salido del Puerto de Barcelona, está previsto que no viajen a aguas internacionales hasta mediados de esta semana, debido al temporal que viene. La previsión era zarpar hoy hacia Sicilia. Entre las embarcaciones, destacan nombres como el Arctic Sunrise de Greenpeace y el barco de Open Arms, que aportan su experiencia técnica, capacidad de respuesta ante emergencias y una arquitectura de salvaguarda civil que busca proteger a los activistas ante posibles interferencias.
Òscar Camps, director de Open Arms, ha sido claro en declaraciones a Público: "Les daremos todo tipo de apoyo". Además, el activista se ha encargado de hacer una crítica durísima a la Unión Europea durante la rueda de prensa: "Para Ursula Von der Leyen los derechos humanos deben de ser demasiado ideológicos", afirmaba.
El ambiente en la presentación ha sido una mezcla de emoción y de denuncia social. Los ponentes han ido desgranando sus realidades y también razones por las que se embarcan. Desde testigos de Gaza y el Líbano hasta voces de Indonesia y el norte de África, el relato ha sido unánime: el colapso de las rutas de ayuda y la inacción de los Estados han forzado a la sociedad civil a ocupar el espacio que deberían ocupar ellos: "Hoy Barcelona se ha convertido en el umbral entre el duelo y la acción", ha declarado el Comité Directivo de la flotilla, subrayando que esperar tiene un precio insoportable: la pérdida de vidas palestinas.
Una estrategia diseñada para tiempos de guerra
A diferencia de otras misiones, la Global Sumud Flotilla nace con una estrategia explícitamente adaptada a un contexto de guerra abierta e inestabilidad regional. Los organizadores han dejado claro que no navegan "a pesar" de la guerra o los alto el fuego frágiles, sino precisamente "por culpa de ellos". Denuncian que, mientras la atención mundial se desplaza hacia otros frentes, el asedio sobre Gaza se ha intensificado, utilizando el hambre como arma y destruyendo sistemáticamente infraestructuras vitales como hospitales, tierras de cultivo y sistemas hídricos.
La misión se basa en cuatro demandas políticas que buscan hacer mover a las instituciones internacionales: La apertura de un corredor marítimo y terrestre permanente bajo liderazgo palestino y supervisión internacional es uno de ellos. La reclamación del embargo inmediato de armas y la suspensión de acuerdos que consoliden relaciones con Israel también, por lo que han criticado que el Gobierno español no lo haya hecho del todo. Además, también han pedido la rendición de cuentas plena por el genocidio, incluyendo la ejecución de las órdenes de detención de la Corte Penal Internacional contra Benjamin Netanyahu, entre otros.
"We Rise": La batalla también se libra en el suelo
En paralelo a la salida de la misión, hoy también se ha lanzado la campaña "We Rise", que se ha configurado de forma internacional y sincronizada. Los organizadores entienden que el bloqueo no es sólo marítimo, sino que se sustenta en una "máquina de guerra" global alimentada por alianzas políticas. Con el objetivo de extender la movilización por todo el mundo, la campaña cuenta con la voluntad de hacer desde cortes dirigidos a las cadenas de suministros de armas de varios puertos, a hacer boicots económicos y campañas políticas.

