El auge de las soluciones de inteligencia artificial (IA), especialmente en la industria offshore, no significa que nuestro trabajo esté terminado. La pregunta clave no es si la IA puede reemplazarnos, sino cómo podemos aprovecharla para tomar decisiones más inteligentes e informadas. Al fin y al cabo, la IA no es mágica, pero comprender qué queremos que logre sí lo es.
Para integrar la IA con éxito, primero necesitamos una estrategia clara. Esto implica comprender a fondo nuestros procesos existentes, identificar ineficiencias y reconocer los cuellos de botella que más afectan la eficiencia y los costes. Debemos evaluar cómo están estructurados nuestros flujos de trabajo, dónde se producen las mayores pérdidas de tiempo y qué procesos

