Es una orden militar y religiosa fundada en el Reino de Castilla en el año 1158, por el abad Raimundo de Fitero, con el objetivo inicial de proteger la villa de Calatrava, situada cerca de la actual Ciudad Real. Pertenece al grupo de las órdenes cistercienses y, en la actualidad, únicamente tiene carácter honorífico y nobiliario.
La ciudad de Calatrava, junto al río Guadiana, había sido arrebatada a los árabes por Alfonso VII en el año 1147. Dada la importancia estratégica del lugar como baluarte avanzado de la ciudad de Toledo ante los moros. El rey quiso asegurar su defensa entregándola en el año 1150 a la Orden del Temple. Esta Orden era muy poderosa por sus

