El "Real Fernando" resucita en el Guadalquivir

  • Print

La fundición Nao Victoria hace posible que una réplica del buque Real Fernando, popularmente conocido como el Betis, vuelva a navegar por el Guadalquivir. 

La Asociación Española de la Marina Civil celebra que se recupere la historia de un buque que marca un hito muy destacado en la Historia de la Marina Civil por dos razones fundamentales:

Por ser el primer barco de vapor que tuvo España, anticipándose a la Armada Española.

Por haber sido por diseñado por Antonio Fiz-Sandier, que era entonces un  alumno del Real Colegio de Náutica de San Telmo, de Sevilla. Un centro civil de enseñanzas náuticas creado por el rey Carlos II en 1817, por iniciativa de la Universidad de Capitanes, Pilotos, Maestres y dueños de naos de la Carrera de Indias.

Aunque la narrativa naval destinada al consumo popular lo ha silenciado habitualmente, en el Colegio de San Telmo en el siglo XIX se cursaban las asignaturas teórico prácticas de construcción naval y también la de artillería.

La Artillería era una herramienta esencial para que capitanes, pilotos y maestres pudiesen defenderse de los frecuentes ataques que sufrían los buques de la Carrera de Indias.

Los estudios de Construcción naval  permitían a los alumnos el diseño y el mantenimiento de los buques bajo su gobierno.

Es evidente que el Colegio contaba con un plantes de profesores con un elevado nivel de conocimientos sobre estas materias. 

Actualmente, en las visitas guiadas al Palacio de San Telmo, este tipo de información, se oculta. El lugar en el que se impartían prácticas de artillería ni siquiera entra dentro del recorrido de la visita.

El plano original del vapor Real Fernando, diseñado por Antonio Fiz-Sandier no se encuentra expuesto en un museo de la Marina Civil, como sería lo propio, sino en la Torre del Oro, patrimonializada por la Armada Española  y convertida en un mini Museo público, que tiene la desfachatez de pedir 3 euros de aportación voluntaria a sus visitantes.    

El Real Fernando, el original, había sido encargado por la Real Compañía de navegación del Guadalquivir, fue construido en el astillero de los Remedios que se ubicaba en el histórico barrio de Triana. El Real Ferrando fue botado el 30 de mayo de 1817.

La réplica actual tiene las siguientes características:

  • Eslora máxima: 32 metros.
  • Manga: 10,6 metros.
  • Calado: 1,3 metros.
  • Superficie útil: 600 m² distribuidos en dos amplias cubiertas.
  • Capacidad: 150 plazas para pasajeros.

Antonio Fiz-Sandier, de quien se sabe muy poco, debería ser reconocido como corresponde. 

La injusta militarización de la historia marítima española es, además de una gran injusticia, un pesado lastre para el desarrollo de propia Marina Civil.

 ¿Por qué en España no hy un solo Museo de la Marina Civil?

Es muy elocuente que en España no haya un solo museo de la Marina Civil.