Es muy significativo que a punto de cumplirse un siglo del nacimiento de la Revista Marina Civil, no se haya reconocido oficialmente la inevitable existencia de ésta, y por el contrario se continúe haciendo lo posible para evitar que se reconozca.
El caciquismo español sigue vigente y es avalado por el bipartidismo dominante. Los privilegios de determinadas castas parecen intocables, e incluso se potencian. Ello explica que algo tan esencial para que España pueda desarrollar su potencial como país marítimo se encuentre sepultado y desbaratado por una caduca Ley de Puertos y Marina Mercante, que en su vertiente mercante es una auténtica chapuza jurídica. Sin embargo, lejos de ser abolida definitivamente, se intenta remendar, una vez más, como si hubiese cierta complacencia en prolongar la profunda crisis marítima española. Pedro Sánchez que en otros ámbitos recibe elogios, en el ámbito de la Marina Civil no merece más que nuestro rechazo completo. Lo que está haciendo con la Marina Civil no es ni justo ni racional. Ábalos, el tristemente famoso ministro, recuperó y renovó la semilla, y desde entonces la maleza invasora se sigue extendiendo. Rajoy potenció a la extrema derecha al frente de la DGMM. Pedro Sánchez la está consolidando. Es lamentable, pero los hechos lo hacen evidente.
Los marinos civiles deben unir sus fuerzas, recuperar su Colegio profesional, reclamar el mayor compromiso y coherencia de las organizacines que los representan- como acaba de hacer el presidente de la Asociación de Capitanes, Patxi Odiaga- y evitar que renazca de sus cenizas una UOMM entregada a las fuerzas más reacionarias del sistema.
Los silencios suelen ser muy elocuentes .